emociones

Cuando aparece una situación inesperada y difícil en la vida, las personas reaccionan de maneras muy diversas. Después de conocer el diagnóstico de cáncer es natural experimentar sentimientos de miedo, disgusto, desesperanza o incluso de incredulidad o impacto. Hace falta un cierto tiempo para aceptarse y entender el diagnóstico.

En general, las personas con cáncer afrontan la situación como otras personas lo hacen ante otros problemas diferentes de la vida. Después de la situación inicial de impacto al recibir el diagnóstico, y del inicio del tratamiento, se dan cuenta que tienen capacidad para continuar desarrollando su vida de una forma normal así como integrando la experiencia del diagnóstico de cáncer.

Empieza un proceso de aprendizaje individual para adaptarse a las nuevas circunstancias e incorporarlas a la vida cotidiana, a las relaciones personales, al trabajo o el ocio.

Naturalmente, en algunas ocasiones la fortaleza emocional habitual puede disminuir y se pueden pasar momentos más débiles o frágiles, hasta que se vuelve a recuperar el ánimo. También es posible que en cualquier momento haga falta la intervención de un especialista que ayude a afrontar las situaciones más complejas o pesadas. En este sentido, el equipo asistencial le asesorará.

Cada persona intenta encontrar y utilizar los mecanismos propios que le funcionan. No hay reglas sobre esto. A pesar de que esta es una experiencia individual, muchas personas que la han vivido han encontrado positivas algunas de las sugerencias siguientes:

  • Saber qué me pasa. Hay personas que cuanto más información tienen sobre el diagnóstico y el tratamiento, más sensación de control tienen y participan más activamente en las decisiones y las actividades para cuidarse de sí mismas.
  • Expresar los sentimientos. Para algunas personas poder expresar los sentimientos es un gran alivio, porque se pueden manifestar en relación con el momento que viven sin la necesidad de esconder o disimular los diferentes estados de ánimo. Esto comporta que, previamente, han informado de su situación su entorno habitual, como la familia, las amistades y/o los compañeros y compañeras de trabajo.
  • Cuidarse uno mismo. Este es un periodo en qué dedicar tiempo a un mismo ayuda a tener más sensación de seguridad, como por ejemplo hacer aquellas actividades que resultan agradables, o incorporar otros para mejorar la salud, como la nutrición y mantenerse tan activo como sea posible.

 

También hay personas que prefieren llevar la situación de una manera más individual, sin compartir mucho, o bien prefieren tener un conocimiento más básico de la enfermedad. En todo caso, cada cual adoptará las medidas que le sean más convenientes, de acuerdo con sus preferencias y experiencias personales.

Las emociones, tanto las que son percibidas como positivas o negativas, son sentimientos humanos que aparecen como respuesta natural a varias situaciones. Ocasionalmente, algunas emociones negativas pueden afectar sustancialmente la calidad de vida. Cuando esto pasa hay que consultar al equipo asistencial para valorar la mejor opción de tratamiento.