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Actividad física

La práctica regular de ejercicio contribuye al mantenimiento de la salud. Durante el tratamiento —y de acuerdo con las circunstancias y capacidades individuales, que pueden ir cambiando a lo largo de este periodo—, es beneficioso mantener algún tipo de actividad física moderada adaptada en cada momento.

Las personas que tienen este hábito, o que lo inician en estas circunstancias, suelen afirmar que se sienten mejor, incluso en cuanto al estado de ánimo. La actividad física no es necesariamente una práctica deportiva. Andar regularmente y/o hacer paseadas cortas también lo son, y acostumbran a ser prácticas agradables que también se pueden compartir con otras personas.

También se puede practicar ejercicio en el gimnasio, la piscina u otras actividades como el yoga, tai-txi, pilates, etc.

Consulte con el equipo asistencial sobre la actividad más adecuada a la situación en que se encuentra y en sus preferencias, para que esta sea una actividad segura y agradable.

Fecha de actualización:  05.01.2010