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Vacuna del virus del papiloma humano

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Actualmente se dispone de una vacuna para evitar la infección de los tipos de VPH responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero.

El virus del papiloma humano es un virus común. Con este nombre se engloban más de 100 tipos de virus diferentes. Los VPH infectan la piel y las mucosas del cuerpo como las manos, los pies, la boca, la laringe, el ano, la uretra o el cuello uterino. Pueden producir, en su mayoría, lesiones benignas como por ejemplo las verrugas cutáneas y genitales y, con menor frecuencia, lesiones malignas como algunos tipos de cáncer de cuello uterino.

El VPH 1 suele infectar la planta de los pies y el VPH 2 las manos. Los tipos 6 y 11 afectan el área genital y son la causa del 90% de las verrugas genitales.

En la actualidad se conoce que los tipos 16 y 18 de VPH aumentan los riesgo de desarrollar cáncer. En conjunto, estos dos tipos, son la causa de más del 70% de los cánceres de cuello uterino.

¿Qué es el VPH?

El virus del papiloma humano (VPH) pertenece al grupo de virus que infectan la piel y las mucosas. Pueden producir en su mayoría lesiones benignas, como verrugas cutáneas y verrugas genitales y, con menor frecuencia, lesiones malignas, como algunos tipos de cáncer (cáncer de cuello uterino o cérvix, de pene, de vulva o de ano). 

Hay más de 100 tipos de VPH que pueden infectar partes distintas del cuerpo humano: algunos tipos infectan la piel de las manos, la cara o las plantas de los pies, mientras que otros infectan la piel o las mucosas de la región anogenital o la cavidad oral. De estas, casi una docena de tipos pueden favorecer la aparición de cáncer. Una persona se puede contagiar con más de un tipo distinto de VPH. 

Los tipos de VPH que infectan la región anogenital se transmiten mediante las relaciones sexuales: algunos de ellos causan verrugas genitales o condilomas y otros pueden provocar cáncer de cuello uterino, de vulva, de penis o de ano. Los tipos de VPH que provocan cáncer se llaman de alto riesgo, y sin distintos de los tipos de los que causan las verrugas genitales. 

Los tipos de VPH que pueden causar cáncer pueden, inicialmente, no dar ningún síntoma ni provocar ninguna lesión aparente. Así, por ejemplo, las lesiones iniciales causadas en el cuello del útero sólo se pueden detectar mediante pruebas específicas (prueba de PapanicEls tipus de VPH que poden causar càncer poden, inicialment, no donar cap símptoma ni provocar cap lesió aparent. Així, per exemple, les lesions inicials causades al coll de l'úter només es poden detectar mitjançant proves específiques (prova de Papanicolau o citologia cervicovaginal). La infección por VPH del cuello uterino en la mujer puede llegar a ser grave y, por lo tanto, hay que diagnosticar como antes mejor para evitar que evolucione y pel VPH del coll uterí en la dona pot arribar a ser greu i, per tant, s'ha de diagnosticar i tractar com més aviat millor per evitar que evolucioni i se convierta en un cáncer de cuello uterino.

¿Cómo se transmite?

En la mayoría de casos, la transmisión se produce durante las relaciones sexuales (vaginales, anales o orales) no protegidas, con o sin penetración. El contacto directo (piel a piell) es la forma más eficaz de transmisión del VPH. Este virus no se transmite por los fluídos como la sangre o el semen. La transmisión vertical (de madre a hijo durante el parte) es poco frecuente y en muy pocos casos el contacto con el virus provocará que el bebé presente verrugas o condilomas. r

La infección por el VPH puede afectar a cualquier persona sexualmente activa, aunque suele ser más frecuente en personas jóvenes. El riesgo de infección aumenta si: 

  • se inician las relaciones sexuales a edades tempranas (antes de los diecisiete años)
  • se han tenido relaciones sexuales con distintas personas 
  • un miembro de la pareja ha tenido parejas sexuales múltiples 
  • no se utiliza de forma sistemática el preservativo durante las relaciones sexuales


La infección genital por el VPH es posiblemente la infección de transmisión sexual (ITS) más frecuente entre las personas sexualmente activas. Cualquier persona que esté infectada puede transmitir el virus. Se calcula que cuatro de cada cinco personas se infectarán por este tipo de virus a lo largo de su vida. 

Cómo se manifiesta

  • Sin síntomas. En la mayoría de los casos la infección no produce ningún síntoma. En este caso se denomina infección latente o inactiva. Las personas no son conscientes y puede ser que nunca lo conozcan, aunque la pueden transmitir. Generalmente, en más del 90% de los casos, el organismo lo elimina de forma espontánea sin ningún tratamiento.
  • Verrugas genitales. Pueden aparecer semanas o meses e incluso años después de la infección. Hace falta tratamiento específico para eliminar las verrugas y síntomas como el picor.
  • Cambios anormales en las células del cuello uterino detectados mediante la prueba de Papanicolaou. Si no se tratan podrían conducir a un cáncer de cuello uterino. Hace falta tratamiento específico.

Diagnóstico

La citología cervicovaginal o test de Papanicolau permite detectar e identificar cambios anormales en las células del cuello del útero producidas por el VPH antes de que se pueda desarrollar un cáncer. La prueba se realiza de forma rápida y se coge una muestra de células de la pared del cuello del útero con una pequeña espátula a través de la vagina, sin dolor y sin causar molestias.

Actualmente, se recomienda hacer periódicamente la citología cervicovaginal en las mujeres entre 25 y 65 años que sean sexualmente activas, y también en las mujeres que presenten infección por VIH (según el caso, cada tres, seis o doce meses), dado que tienen un riesgo más alto de desarrollar cáncer genital.

Hasta hace poco se recomendaba realizar esta prueba una vez al año. Pero hoy en día se sabe que si los resultados de las dos últimas citologías son normales, la citología cervicovaginal practicada cada tres años ofrece el mismo nivel de seguridad en la prevención que la realizada anualmente. 

Si la citología demuestra la presencia de VPH, el médico puede pedir otras pruebas como una colposcopia, que permite examinar el cuello del útero a través de una lupa y tomar muestras. 

La vacuna

El objetivo de la vacuna es prevenir la infección por el VPH cuando la persona se expone al virus a través del contacto sexual.

Actualmente se dispone de dos vacunas: Gardasil® , que previene la infección por los VPH de los tipos 6, 11, 16 y 18 y Cervarix®, que previene la infección por los VPH de los tipos 16 y 18.

Para que la vacuna sea efectiva se recomienda administrarla a las niñas antes de iniciar las relaciones sexuales. La vacuna no es efectiva contra los tipos de VPH de los cuales ya se está infectado.

Se pueden vacunar a las niñas y mujeres de 9 a 26 años. En otras edades, ni en niños y hombres, se ha estudiado el funcionamiento de la vacuna.

El Departament de Salut financia la vacuna en el marco del programa de vacunaciones sistemáticas en chicas de sexto de primaria. Durante el curso escolar, se les aplican las dos dosis necesarias.

Como cualquier otra vacuna puede producir molestias locales en el sitio de administración y/o malestar general (fiebre moderada, dolor de cabeza o desmayos) en algún caso. No se han observado efectos adversos importantes.

Las revisiones ginecológicas: el test de Papanicolaou

El test de Papanicolaou detecta cambios precoces en las células del cuello uterino que, si no se trataran, podrían evolucionar, con los años, hacia un cáncer de cuello de útero.

El hecho que se disponga de la vacuna no modifica la necesidad de realizar periódicamente el test dado que la vacuna protege del 70% de los cánceres de cuello uterino, pero no de todos.

Más información sobre el VPH

Puede pedir más información sobre las ITS a los profesionales de atención primaria, en su ginecólogo/ginecóloga o comadrona, a su farmacéutico/farmacéutica, o puede llamar a al teléfono de información y consultas de Catsalut Respon 24 horas (061). 

Fecha de actualización:  19.01.2010