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Preguntas más frecuentes

El útero o matriz es el órgano del aparato reproductor femenino constituido por dos partes totalmente diferenciadas: la primera es el cuerpo uterino, en el que se produce la gestación y la segunda, el cuello o cérvix que ocupa la parte más inferior y contacta con la vagina.

Hoy en día sabemos, gracias a las investigaciones científicas, que el Virus del Papiloma Humano (VPH) es el agente causante de este tumor.
Esto quiere decir que todos los cánceres de cuello uterino presentan una infección previa por el VPH.

El virus del papiloma humano (VPH) es un virus común que infecta la piel y las mucosas del cuerpo. La infección por VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente, sobre todo en las personas jóvenes sexualmente activas, ya sea intermediado relaciones heterosexuales como homosexuales.

Cualquier persona que haya tenido relaciones sexuales puede haberse infectado, y la mayoría de las personas resuelven la infección espontáneamente sin ningún tratamiento y sin haber tenido ni síntomas, ni lesiones. Una persona se puede contagiar con más de un tipo diferente de VPH.

En los casos que la infección se mantiene en el tiempo (más de 10 años) se pueden provocar cambios en las células del cuello uterino, y existe un riesgo de desarrollar un cáncer de cuello uterino. Todavía no se conoce porque el HPV desaparece en algunos casos y no en otros.

Hay más de 100 tipos diferentes de VPH que pueden infectar diferentes partes del cuerpo. Los tipos de VPH de alto riesgo como el VPH 16 y 18 son responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino. También, pueden causar otros tipos de cáncer como el de vulva, de ano o de pene.

Los tipos de VPH de bajo riesgo como el VPH 6 y 11 causan lesiones benignas como las verrugas genitales o condilomas tanto en hombres como en mujeres.

No se tiene que confundir el estar infectado con VPH con tener un cáncer de cuello uterino.

No confundir el VPH con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el SIDA, ni con el virus del herpes (VHS) que causa el herpes genital y herpes a la boca.

 

El VPH se transmite de persona a persona mediante el contacto íntimo de las zonas genitales. 

Es muy difícil saber quién o como nos han transmitido una infección por el VPH, sobre todo cuando nosotros mismos o nuestros compañeros sexuales hemos tenido relaciones anteriores con otras personas.

Este virus es tan común, que es posible que el contagio se haya producido mediante una relación sexual de hace meses o años y que la infección no haya presentado síntomas, es decir haya sido “silenciosa” hasta el momento que se ha detectado.

 

El riesgo de infectarse por el VPH aumenta con el número de parejas sexuales que la mujer y/o su pareja han tenido.

Otras conductas que aumentan el riesgo de infección por el VPH son el inicio de las primeras relaciones sexuales en edades jóvenes (antes de los 15 años).

Todas aquellas causas que debilitan el sistema inmunitario, como el hecho de estar infectado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o el consumo de tabaco, dificultan la eliminación del virus del VPH.

 

Es una prueba rápida, sencilla e indolora mediante la cual, personal sanitario especializado recoge una muestra de las células de la superficie del cuello uterino.

Cuando se hace una citología, un profesional sanitario especializado introduce suavemente un instrumento pequeño, llamado espéculo, en la vagina para mantenerla abierta y recoger, mediante un pequeño cepillo blando o una espátula, celulas de la pared del cuello uterino. 

La presa de la citología se hace en pocos minutos.

A continuación, se extienden las células en pequeño vidrio, lllamado portaobjetos, donde quedan fijadas y listas para su envío a laboratorio. UNa vez ahí, un especialista las analiza en el microscopio para detectar cualquer posible anomalía. 

Para un mejor resultado, se recomienda que la citología no sea hecha durante los días de la menstruación, y evitar el uso de medicamentos administrados por vía vaginal durante los tres días previos anteriores a la prueba. 

La mayoría de las lesiones tan sólo requieren vigilancia médica y generalmente tienden a desaparecer espontáneamente. A veces hay que hacer otras pruebas complementarias para estudiar la importancia de la anomalía cómo son la prueba del VPH, una colposcopia o una biopsia.

Se pueden considerar 4 posibles grupos de resultados en una citología anómala:

ASC-OS: es un término que se utiliza cuando alguna de las células que cubren el cuello uterino no tienen un aspecto totalmente normal. Es el diagnóstico más común y requiere de un estudio adicional para confirmar si se asocia a alguna lesión. En casi todas las ocasiones el cuello uterino es normal y no se tiene que realizar ningún tratamiento.

Lesión de bajo grado o displasia leve (L-SIL): refleja alteraciones leves de las células del cuello uterino. Estos cambios celulares no representan la existencia de un cáncer y en la mayoría de los casos, no derivarán en un cáncer. Frecuentemente estas lesiones, también se resuelven de manera espontánea y sin necesidad de ningún tratamiento.

Lesión de alto grado o displasia moderada o severa (H-SIL): identifica alteraciones moderadas o severas a las células del cuello uterino. A pesar de ser lesiones más graves, es difícil que deriven a un cáncer. Sin embargo, estas lesiones sí requieren de un tratamiento y una vigilancia médica.

Lesiones malignas. En todos los casos precisan vigilancia médica, confirmación diagnóstica y tratamiento adecuado.

 

Una colposcopia es un examen ginecológico, no doloroso, realizado mediante un microscopio especial que permite observar los cambios celulares y ayudar al ginecólogo a decidir si se necesita o no tratamiento y de qué tipo.

Una biopsia es la extracción de una muestra de tejido del cuello uterino para su examen bajo el microscopio y confirmar así la existencia o no de células anormales. Es la prueba más segura para confirmar el diagnóstico de una citología anormal.

La prueba de VPH permite detectar la presencia del VPH en las células del cuello uterino, incluso antes de que aparezcan alteraciones celulares en el cuello uterino.

La prueba del VPH tiene las mismas características que la presa de una citología. Es una prueba sencilla, indolora y rápida para el cual se recoge una muestra de las células de la superficie del cuello uterino que se analizará en el laboratorio que nos indicará la presencia del virus (prueba positiva) o su ausencia (prueba negativa).

 

Las mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales, según muestra la evidencia científica, tienen un riesgo realmente muy bajo para desarrollar cáncer cervical. En este caso, las mujeres pueden elegir si hacerse o no la citología.

En el caso en que las mujeres en el momento actual no tengan actividad sexual, pero lo hayan tenido en el pasado, es recomendable continuar con la criba.

Generalmente, las personas saludables pueden combatir y eliminar el virus del VPH por sí mismas.

Aún así, existen tratamientos por los problemas de salud que se originan como consecuencia de la infección por el VPH, tales como las verrugas genitales o condilomas, y los cambios celulares que se originan antes del desarrollo del cáncer.

 

El uso correcto del preservativo masculino o femenino en las relaciones sexuales reduce el riesgo de infección por VPH y otras enfermedades de transmisión sexual.

La vacunación contra el VPH evita la infección protegiendo ante los tipos más frecuentes y agresivos responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino.

Evitar el consumo de tabaco permite que el sistema inmunitario suba actuar eficazmente para eliminar el virus

Comer de manera saludable. El consumo de frutas y verduras frescas es muy beneficioso para la salud.

 

Por supuesto que sí. Tener una infección por VPH no afecta a tu capacidad para quedarte embarazada. 

La vacuna protege ante los tipos del VPH más frecuentes y agresivos responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino. Con la vacunación se consigue que, en el momento de entrar en contacto con el virus, el sistema inmunitario se active rápidamente y evite la infección, por eso se recomienda vacunarse antes del inicio de las relaciones sexuales.

Es una vacuna muy segura. Las reacciones adversas más frecuentas son fiebre moderada y efectos locales leves al lugar de la inyección tales como dolor, inflamación y rojez.

El esquema de vacunación recomendado incluye 2 dosisEn España la vacuna está autorizada para chicas y mujeres de 9 a 45 años de edad. En Cataluña se ha implementado la vacunación gratuita a las niñas de entre 11 y 12 años de edad, que es cuando se cursa sexto de primaria.

Es una vacuna muy segura, comparable con otras vacunas que se administran de forma rutinaria, y no se han observado efectos secundarios importantes. Las reacciones adversas más frecuentes son la fiebre moderada y efectos locales leves en el luegar de la inyección tales como dolor, inflamación y enrojecimiento. 

En España la vacuna está disponible en las farmacias, aunque para su dispensación se exige receta médica

Por otro lado, la vacuna también se acaba de incluir en el calendario vacunal y se está administrando gratuítamente en niñas de entre 11 y 14 años de edad. La edad exacta para su administración gratuita la decide cada Comunidad Autónoma.  

En Cataluña se ha implementado la vacunación gratuita en las niñas de entre 11 y 12 años de edad, que es cuando se cursa 6o de Primaria. 

En España, la vacuna ha estado autorizada para chicas y mujeres a partir de los 9 años de edad. El Ministerio de Sanidad recomienda su administración en las preadolescentes (niñas de entre 11 y 14 años de edad), dodo que en su mayoría no han iniciado la actividad sexual. 

Hay que tener en cuenta que a las niñas y mujeres jóvenes que hayan iniciado las relaciones sexuales, la eficacia de la vacuna puede ser menor, dado que si en el momento de la vacunación ya estaba infectada por alguno de los tipos virales que contiene la vacuna, esta no podrá ayudarla a resolver la infección. 

La vacuna se administra por inyección intramuscular, preferentmente en el brazo. El esquema de vacunación recomendado incluye 3 dosis: una dosis al inicio, la segunda entre el primer y el segundo mes después de la primera, y la tercera dosis transcorridos 6 meses después de la primera dosis. 

Las mujeres vacunadas tienen que continuar realizándose citologías, dado que la vacuna, a pesar de ser muy eficaz, protege ante el 70% de los cánceres de cuello uterino y, por lo tanto, en algunos casos, las personas vacunadas podrían desarrollar alguna patología relacionada con alguno de los tipos del VPH no incluidos a la vacuna.

Aun así, el hecho de estar vacunada contra el VPH no protege ante el resto de enfermedades sexuales y, por lo tanto, es recomendable que se siga haciendo uso del preservativo en las relaciones sexuales.

 

Fecha de actualización:  21.01.2010